16 febrero 2026
El sentido del oído es uno de los cinco sentidos fundamentales del ser humano. Gracias a él somos capaces de percibir sonidos, comunicarnos con otras personas, identificar peligros y orientarnos en nuestro entorno. Aunque solemos relacionarlo únicamente con la audición, su función va mucho más allá.
El oído también participa activamente en el mantenimiento del equilibrio y en la orientación espacial. A través de diferentes estructuras situadas en el oído interno, el cerebro recibe información constante sobre la posición y el movimiento del cuerpo.
La combinación de estas funciones convierte al oído en un órgano esencial para nuestra calidad de vida, nuestra seguridad y nuestra capacidad de interacción con el mundo que nos rodea.
El proceso auditivo comienza cuando las ondas sonoras viajan por el aire y son captadas por el pabellón auricular, la parte visible del oído. Estas ondas se dirigen hacia el conducto auditivo hasta llegar al tímpano.
Cuando el sonido alcanza el tímpano, este vibra y transmite dichas vibraciones a una cadena de pequeños huesos situados en el oído medio: el martillo, el yunque y el estribo. Estos huesos amplifican la señal y la envían hacia el oído interno.
En la cóclea, una estructura con forma de caracol situada en el oído interno, las vibraciones se transforman en impulsos nerviosos que viajan a través del nervio auditivo hasta el cerebro. Finalmente, el cerebro interpreta esas señales y las convierte en sonidos reconocibles.
Todo este proceso ocurre en apenas unas milésimas de segundo y nos permite percibir miles de sonidos diferentes cada día. Conoce al completo las partes del oído interno y externo para conocer mucho mejor el sentido del oído.
El oído es la puerta de entrada de los sonidos a nuestro cerebro.
Pero… ¿Cuánto podemos oír?
Esto viene determinado por el rango auditivo, se trata del conjunto de tonos y niveles de sonoridad que una persona puede oír antes de sentir incomodidad.
Hay cuatro cualidades subjetivas para describir un sonido:
El rango de audición humana depende tanto del tono, graves o agudos, como de la intensidad. El tono se mide en Herz o Hercios (Hz) y la sonoridad se mide en decibelios.
Hay una gran variedad de sonidos desde los más débiles hasta los más fuertes, desde los 20Hz hasta los 20.000Hz, pero la mayoría de los sonidos del habla están entre los 250Hz hasta los 5.000Hz. Este rango de audición en los humanos se le llama rango audible, que se reduce en personas con hipoacusia. En los animales cambia, por ejemplo los perros pueden oír sonidos hasta 50.000Hz, siempre que tengan la intensidad adecuada.
En lo que se refiere a la sonoridad, los humanos normalmente podemos escuchar a partir de 0dB. Los sonidos de más de 85dB pueden ser peligrosos para nuestra audición, sobre todo en el caso de exposición prolongada. El habla se desarrolla normalmente entre 30 y 70dB.

La pérdida auditiva suele producirse de forma gradual, por lo que muchas personas tardan tiempo en darse cuenta de que existe un problema.
Algunas señales de alerta que pueden indicar una disminución de la capacidad auditiva son:
Ante cualquiera de estos síntomas, es recomendable realizar una revisión auditiva para conocer el estado real de la audición.
Una de las funciones menos conocidas del oído es su papel en el equilibrio corporal. Dentro del oído interno se encuentra el sistema vestibular, responsable de detectar los movimientos de la cabeza y los cambios de posición del cuerpo.
Este sistema trabaja en coordinación con la vista y los músculos para mantener la estabilidad al caminar, correr o realizar cualquier movimiento. Cuando existe alguna alteración en esta zona del oído pueden aparecer síntomas como vértigo, mareos o sensación de inestabilidad.
Por este motivo, determinados problemas auditivos también pueden afectar al equilibrio y a la orientación espacial.
La capacidad auditiva puede verse alterada por múltiples factores a lo largo de la vida. Algunos de ellos son temporales y otros pueden provocar pérdidas auditivas permanentes.
Entre las causas más habituales encontramos:
Conocer estos factores permite adoptar medidas preventivas para proteger la salud auditiva y reducir el riesgo de pérdida auditiva.
El oído humano es una de las estructuras más sorprendentes del cuerpo.
Algunos datos curiosos son:
La principal función del oído es captar sonidos y transformarlos en señales nerviosas que el cerebro interpreta como información auditiva.
El órgano responsable de la audición es el oído, formado por el oído externo, el oído medio y el oído interno.
La cóclea, situada en el oído interno, convierte las vibraciones sonoras en señales eléctricas que posteriormente interpreta el cerebro.
Porque en el oído interno se encuentra el sistema vestibular, encargado de informar al cerebro sobre los movimientos y la posición del cuerpo.
Las causas más frecuentes son la exposición al ruido, el envejecimiento, las infecciones, los traumatismos y determinadas enfermedades del oído.
Evitar ruidos intensos, utilizar protección auditiva cuando sea necesario, no introducir objetos en el oído y realizar revisiones periódicas son algunas de las principales medidas de prevención.
La prevención es una de las mejores herramientas para mantener una buena capacidad auditiva durante toda la vida. Sin embargo, muchas personas solo prestan atención a su salud auditiva cuando comienzan a notar dificultades para escuchar.
Proteger los oídos frente a ruidos intensos, utilizar protección auditiva cuando sea necesario, mantener una correcta higiene auditiva y realizar revisiones periódicas son hábitos fundamentales para preservar la audición.
Además, detectar cualquier alteración en fases iniciales permite actuar de forma más eficaz y minimizar el impacto que puede tener una pérdida auditiva sobre la calidad de vida.
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En Biacustic, tenemos pasión por escuchar.
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