29 junio 2022
Un audiograma ofrece una descripción detallada de la capacidad auditiva. Te explicamos qué es y cómo interpretarlo.
El audiograma es un registro gráfico que indica el umbral de audición, permite determinar la capacidad auditiva de una persona midiendo el grado de hipoacusia, si la hubiera. En este gráfico se representan los dos oídos, en círculos rojos para el oído derecho y en aspas azules para el izquierdo. La línea que une cada uno de los colores es el audiograma. Para averiguar el tipo y perfil de la hipoacusia, el especialista le realizará otras pruebas complementarias.
Se presenta como una gráfica con dos ejes, en uno de ellos se representan los decibelios (dB) y en el otro la frecuencia en Hercios (Hz).

La curva umbral de audición es la representación gráfica de la intensidad mínima de sonido que una persona es capaz de percibir en cada frecuencia evaluada durante una audiometría. Dicho de forma sencilla, indica el volumen más bajo que el oído puede detectar para cada tono analizado.
Esta información se refleja en el audiograma mediante una serie de puntos que, al unirse, forman una curva. La forma de esta curva permite a los especialistas identificar posibles pérdidas auditivas, determinar su gravedad y conocer qué frecuencias están más afectadas.
La curva audiométrica constituye una herramienta fundamental para el diagnóstico auditivo, ya que ofrece una visión detallada del funcionamiento del sistema auditivo en diferentes rangos de frecuencia.
Los audiogramas utilizan símbolos específicos para diferenciar los resultados obtenidos en cada oído.
Los más habituales son:
Estos símbolos permiten comparar la audición entre ambos oídos y ayudan a determinar si la pérdida auditiva afecta por igual a ambos lados o si existe una diferencia significativa.
Además, la comparación entre los resultados obtenidos por vía aérea y vía ósea resulta clave para identificar el tipo de pérdida auditiva presente.
Se emiten diferentes sonidos puros a distintas frecuencias del rango auditivo, la persona evaluada indicará si oye ese tono a la intensidad que considere el audioprotesista. Esto se realiza en ambos oídos y de esta manera se averigua el umbral auditivo. Los especialistas de la audición a esta prueba también la llamamos screening auditivo y permite averiguar de manera rápida si existe pérdida y la gravedad de esta.
La audiometría tonal es una prueba auditiva subjetiva y es solo una parte del estudio que le realizará su audioprotesista en el centro auditivo.
Muchas personas reciben los resultados de una audiometría sin comprender realmente qué indican los gráficos y símbolos representados en el audiograma.
Para interpretar correctamente un audiograma es importante conocer sus dos ejes principales:
En la parte superior del gráfico aparecen las frecuencias, medidas en hercios (Hz).
Las frecuencias bajas corresponden a sonidos graves, mientras que las frecuencias altas representan sonidos agudos.
Generalmente se evalúan frecuencias comprendidas entre 125 Hz y 8.000 Hz, que abarcan la mayoría de sonidos relevantes para la comunicación humana.
En el eje vertical se representan los decibelios (dB), que indican la intensidad mínima necesaria para escuchar un sonido.
Cuanto más cerca de la parte superior del gráfico se sitúan los resultados, mejor es la capacidad auditiva. Por el contrario, cuanto más descienden los puntos de la curva, mayor es la pérdida auditiva existente.
La capacidad auditiva varía de una persona a otra, no obstante se considera una audición normal si los valores del umbral auditivo están entre 0 y 25 dB. Cuando están por encima se considera que hay pérdida. Se clasifica la pérdida realizando una media de las frecuencias evaluadas y en función de su gravedad de la siguiente manera:
Aunque el audiograma es una de las herramientas más importantes para evaluar la capacidad auditiva, sus resultados siempre deben interpretarse junto con otros factores.
La edad, los antecedentes médicos, la exposición al ruido, la presencia de acúfenos, los problemas de equilibrio o las dificultades de comunicación forman parte de la valoración global que realiza el especialista.
Por ello, dos personas con audiogramas similares pueden experimentar síntomas y necesidades muy diferentes.
Una interpretación completa permite obtener un diagnóstico mucho más preciso y personalizado.
La primera prueba que se realiza es el screening auditivo, para explorar el umbral de la vía aérea, del que ya hemos hablado y por la que se determina si existe pérdida. Pero el profesional de la audición realizará otras pruebas si sospecha que tienes hipoacusia.
Umbral de la vía ósea: Se estimula la vía ósea mediante un vibrador colocado en el hueso mastoides, justo detrás de la oreja por el que se envían tonos de la misma manera que se hace con el screening. Una vez realizado se puede determinar el tipo de pérdida auditiva, que puede ser transmisiva, neurosensorial o mixta.
UCL o Umbral de disconfort: Se determina el umbral de molestia auditiva cuando se estimula el oído con tonos de alta intensidad. Permite saber a qué intensidad se sufre molestia para poder limitar el volumen máximo de salida del audífono. De esta manera averiguamos el rango auditivo de la persona evaluada, es decir, desde que empezamos a oír hasta que resulta molesto.
Audiometría verbal o logoaudiometría: Se presentan listas de palabras a diferentes intensidades, trazándose una curva de inteligibilidad. El objetivo es encontrar la discriminación máxima y representa un reflejo de la audición social de la persona evaluada.

No todas las pérdidas auditivas afectan por igual a todas las frecuencias.
En muchos casos, las primeras alteraciones aparecen en las frecuencias altas, responsables de la percepción de sonidos agudos y de numerosos componentes del habla.
Por este motivo, algunas personas afirman que «oyen pero no entienden». Aunque perciben que alguien está hablando, tienen dificultades para distinguir determinadas consonantes y comprender correctamente las palabras.
La distribución de las frecuencias afectadas ayuda al especialista a identificar posibles causas y a planificar las soluciones más adecuadas.
Es una representación gráfica de los resultados obtenidos durante una audiometría que muestra la capacidad auditiva en diferentes frecuencias e intensidades.
La curva refleja el umbral auditivo de una persona, es decir, el volumen mínimo que necesita para percibir sonidos en cada frecuencia evaluada.
Generalmente se considera normal cuando los resultados se sitúan entre 0 y 20 dB en la mayoría de frecuencias analizadas.
Suele indicar una mayor pérdida auditiva en las frecuencias agudas, una situación frecuente en la pérdida auditiva asociada a la edad o a la exposición al ruido.
Sí. La capacidad auditiva puede cambiar debido al envejecimiento, la exposición al ruido o determinadas patologías, por lo que las revisiones periódicas son importantes.
La interpretación debe realizarla un profesional especializado en audiología o salud auditiva para obtener conclusiones fiables y personalizadas.
Entender correctamente una audiometría no siempre es sencillo. La forma de la curva, las frecuencias afectadas y los niveles de audición aportan información muy valiosa sobre el estado de la salud auditiva.
En Biacustic te ayudamos a interpretar tus resultados y a conocer exactamente qué significan para tu día a día. Si has realizado una audiometría recientemente o notas dificultades para escuchar, una valoración profesional puede ayudarte a tomar las mejores decisiones para cuidar tu audición.
En Biacustic nos importa tu salud auditiva.
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