pérdida auditiva súbita

22 julio 2026

Pérdida auditiva súbita: síntomas y por qué no debes esperar

Notar que de repente escuchas menos por un oído puede resultar desconcertante. Algunas personas piensan que se trata de un tapón de cera, agua acumulada, una congestión o una molestia pasajera. Sin embargo, cuando la audición disminuye de forma repentina, es importante no esperar para comprobar si se recupera por sí sola.

La pérdida auditiva súbita, especialmente cuando afecta al oído interno, debe considerarse una urgencia médica. Una valoración rápida permite diferenciar un problema relativamente sencillo, como una obstrucción del conducto auditivo, de una posible pérdida auditiva neurosensorial súbita que requiera tratamiento inmediato.

Importante: ante una pérdida repentina de audición, especialmente en un solo oído, se debe acudir cuanto antes a urgencias o a un especialista en otorrinolaringología. No conviene esperar varios días para ver si desaparece.

¿Qué es la pérdida auditiva súbita?

La pérdida auditiva súbita es una disminución rápida de la capacidad para oír que aparece de manera inesperada. Puede producirse en cuestión de horas o desarrollarse a lo largo de un periodo máximo aproximado de tres días.

Con frecuencia afecta únicamente a uno de los oídos. Algunas personas la descubren al despertarse; otras, al utilizar el teléfono, escuchar música con auriculares o taparse alternativamente cada oído. También puede aparecer acompañada de presión, tinnitus o sensación de que el oído necesita destaparse.

Desde el punto de vista clínico, se suele considerar indicativa de pérdida auditiva neurosensorial súbita una disminución de al menos 30 decibelios en tres frecuencias consecutivas durante un periodo de hasta 72 horas. No obstante, también pueden existir cambios menos intensos que deben estudiarse mediante una audiometría.

¿Qué es la pérdida auditiva neurosensorial súbita?

La pérdida auditiva neurosensorial súbita se produce cuando el problema afecta al oído interno o a las vías nerviosas encargadas de transmitir la información auditiva hasta el cerebro.

Es diferente de la pérdida auditiva conductiva, que aparece cuando el sonido no puede llegar adecuadamente al oído interno por causas como:

  • Un tapón de cerumen.
  • La presencia de líquido en el oído medio.
  • Una infección.
  • Una alteración del tímpano.
  • Una obstrucción del conducto auditivo.

La sensación puede resultar parecida, por lo que no es posible saber la causa únicamente por los síntomas. Es necesario explorar el oído y realizar las pruebas auditivas correspondientes.

Principales síntomas de una pérdida auditiva súbita

El síntoma más evidente es una disminución inesperada de la audición. No siempre implica dejar de oír por completo. En ocasiones, la persona continúa percibiendo sonidos, pero estos parecen más apagados, lejanos o distorsionados.

Entre las señales más habituales se encuentran:

  • Escuchar claramente menos por uno de los oídos.
  • Sensación de oído taponado sin una causa evidente.
  • Dificultad repentina para comprender conversaciones.
  • Sonidos distorsionados o con un tono diferente.
  • Aparición brusca de tinnitus o pitidos.
  • Presión o sensación de congestión en el oído.
  • Mareo, inestabilidad o vértigo.
  • Dificultad para localizar de dónde procede un sonido.

La presencia de tinnitus, presión o mareo no confirma por sí sola una pérdida auditiva neurosensorial súbita, pero son síntomas que aparecen con frecuencia junto a ella y que justifican una valoración urgente.

¿Por qué puede confundirse con un oído taponado?

Muchas personas describen la pérdida auditiva súbita como si tuvieran algodón, agua o presión dentro del oído. Por ese motivo, es frecuente atribuirla inicialmente a un tapón de cera, una alergia o una infección respiratoria.

El problema es que esa sensación de taponamiento también puede producirse cuando el oído interno deja de procesar correctamente determinadas frecuencias. Utilizar gotas, intentar limpiar el oído o esperar a que se destape puede retrasar la valoración médica.

El Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de Estados Unidos advierte expresamente que estos síntomas deben tratarse como una emergencia médica y no atribuirse automáticamente a cera, alergias o congestión.

¿Por qué no debes esperar?

El tiempo es uno de los factores más importantes ante una posible pérdida auditiva neurosensorial súbita.

Aunque algunas personas recuperan parte de la audición de manera espontánea, no es posible predecir con seguridad quién mejorará sin tratamiento. Por ello, la posibilidad de recuperación espontánea no debe utilizarse como motivo para retrasar la consulta.

Cuando el especialista considera indicado un tratamiento, este suele ofrecer mejores resultados cuanto antes se inicia. Las guías clínicas señalan que el tratamiento inicial debe plantearse durante las primeras dos semanas, y el NIDCD advierte que retrasarlo más de dos a cuatro semanas reduce las posibilidades de recuperar o mejorar la audición.

Esperar varios días pensando que se trata de algo pasajero puede hacer que se pierda una parte importante de esa ventana terapéutica.

¿Cuáles son las posibles causas?

En la mayoría de los casos no se consigue identificar una causa concreta. Según el NIDCD, solamente alrededor del 10 % de las personas diagnosticadas presentan una causa claramente reconocible.

Entre las posibles causas o condiciones relacionadas se encuentran:

  • Determinadas infecciones.
  • Traumatismos en la cabeza.
  • Enfermedades autoinmunes.
  • Problemas circulatorios.
  • Alteraciones neurológicas.
  • Algunos medicamentos potencialmente ototóxicos.
  • Enfermedades del oído interno, como la enfermedad de Ménière.

Que muchas pérdidas auditivas súbitas sean de origen desconocido no significa que no deban investigarse. El especialista puede solicitar pruebas complementarias para descartar determinadas enfermedades o alteraciones del nervio auditivo.

¿Cómo se diagnostica?

El primer paso consiste en diferenciar una pérdida conductiva de una pérdida neurosensorial. Para ello se realiza una exploración del oído que permita comprobar si existe cerumen, líquido, inflamación o alguna alteración visible.

La audiometría tonal es una de las pruebas fundamentales, ya que permite medir qué intensidad necesita la persona para escuchar diferentes frecuencias. También puede complementarse con otras pruebas auditivas, como la audiometría verbal o la timpanometría.

Las recomendaciones clínicas indican que la audiometría debe realizarse lo antes posible para confirmar el tipo y el grado de pérdida auditiva. Dependiendo de los resultados y de los síntomas asociados, el otorrinolaringólogo puede solicitar una resonancia magnética, pruebas de equilibrio u otras exploraciones.

¿Cómo se trata la pérdida auditiva neurosensorial súbita?

El tratamiento depende de la valoración médica, del tiempo transcurrido, del grado de pérdida y de las circunstancias de cada paciente.

Cuando no se encuentra una causa específica, uno de los tratamientos más utilizados son los corticoides. Estos pueden administrarse por vía oral o mediante una inyección intratimpánica, directamente a través del tímpano. En determinadas situaciones también pueden estudiarse otras opciones terapéuticas.

Los corticoides no deben tomarse por cuenta propia. Pueden provocar efectos secundarios y están contraindicados o requieren control especial en determinadas personas. La elección del tratamiento corresponde al otorrinolaringólogo.

Después del tratamiento es importante repetir las pruebas auditivas para comprobar la evolución. Cuando la recuperación no es completa, puede ser necesario valorar soluciones auditivas y estrategias de rehabilitación.

¿Qué debes hacer si notas que has perdido audición de repente?

Ante una pérdida repentina de audición:

  1. No esperes a que el oído se destape por sí solo.
  2. No introduzcas bastoncillos ni otros objetos.
  3. No utilices gotas sin saber cuál es la causa.
  4. Acude cuanto antes a urgencias o a un otorrinolaringólogo.
  5. Solicita una valoración auditiva completa.
  6. Explica cuándo comenzaste a notar el problema y si tienes tinnitus, mareo o presión.

Una audiometría puede aportar información esencial, pero no debe retrasar la atención médica urgente cuando los síntomas han aparecido de forma repentina.

Preguntas frecuentes sobre la pérdida auditiva súbita

¿La pérdida auditiva súbita puede recuperarse?

Algunas personas recuperan total o parcialmente la audición, incluso de forma espontánea. Sin embargo, no es posible predecir qué pacientes mejorarán sin tratamiento. La probabilidad de recuperación depende, entre otros factores, del grado de pérdida, la presencia de vértigo y la rapidez con la que se inicie la atención médica.

¿Puede ser simplemente un tapón de cera?

Sí, una disminución de audición puede deberse a un tapón, pero también puede ser consecuencia de una alteración del oído interno. Como las sensaciones pueden ser similares, es necesario explorar el oído y realizar una prueba auditiva.

¿La pérdida auditiva neurosensorial súbita afecta siempre a un solo oído?

Habitualmente aparece en un único oído, aunque también puede afectar a ambos. La pérdida bilateral es menos frecuente y requiere igualmente una valoración médica rápida.

¿Debo acudir a urgencias aunque no tenga dolor?

Sí. La pérdida auditiva súbita puede aparecer sin dolor, fiebre ni signos externos. La ausencia de dolor no significa que el problema sea menos importante.

¿Un pitido repentino puede acompañar a la pérdida auditiva?

Sí. El tinnitus puede aparecer junto con la pérdida de audición, la presión en el oído, el mareo o el vértigo. Cuando el pitido se acompaña de una disminución repentina de la audición, se recomienda solicitar atención médica cuanto antes.

Actuar a tiempo puede marcar la diferencia

La pérdida auditiva súbita no debe tratarse como una simple molestia ni como un oído taponado sin importancia. Ante cualquier disminución inesperada de la audición, la prioridad es recibir atención médica urgente y confirmar mediante una audiometría si existe una pérdida auditiva neurosensorial súbita.

Una vez realizada la valoración médica, en Biacustic podemos ayudarte a evaluar tu capacidad auditiva, realizar el seguimiento audiológico y estudiar las soluciones más adecuadas cuando la audición no se recupera completamente.

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