como prevenir enfemerdades auditivas comunes

10 agosto 2026

Cómo prevenir enfermedades auditivas comunes

La salud auditiva puede verse afectada por numerosos factores: la exposición prolongada al ruido, una higiene inadecuada, las infecciones, la entrada frecuente de agua en el oído o el uso incorrecto de determinados medicamentos.

Aunque no todas las alteraciones del oído pueden evitarse, adoptar algunos hábitos cotidianos permite reducir considerablemente el riesgo de sufrir diferentes problemas auditivos. Por eso, saber cómo prevenir enfermedades auditivas es fundamental para conservar una buena audición durante todas las etapas de la vida.

Protegerse del ruido, evitar introducir objetos en el canal auditivo, tratar las infecciones a tiempo y realizar revisiones periódicas son algunas de las medidas más importantes para cuidar los oídos.

¿Cuáles son las enfermedades auditivas comunes?

Cuando hablamos de enfermedades auditivas comunes, nos referimos a diferentes alteraciones que pueden afectar al oído externo, al oído medio, al oído interno o al sistema encargado de transmitir y procesar el sonido.

Entre los problemas auditivos más habituales se encuentran:

  • Otitis externas y otitis medias.
  • Tapones de cerumen.
  • Pérdida auditiva causada por el ruido.
  • Hipoacusia relacionada con la edad.
  • Tinnitus o acúfenos.
  • Perforaciones y lesiones del tímpano.
  • Alteraciones producidas por medicamentos ototóxicos.
  • Problemas derivados de la entrada frecuente de agua en el oído.

Algunas de estas alteraciones pueden tratarse con relativa facilidad cuando se detectan pronto. Sin embargo, otras pueden provocar daños permanentes en la audición. La Organización Mundial de la Salud señala que las infecciones crónicas, la exposición a sonidos intensos y determinados medicamentos se encuentran entre las causas que pueden producir pérdida auditiva.

Cómo prevenir enfermedades auditivas en el día a día

La prevención auditiva no requiere realizar acciones complicadas. En muchas ocasiones basta con modificar determinados hábitos que repetimos de forma automática.

Estas son las principales recomendaciones para cuidar la salud de los oídos.

1. Protégete de los ruidos intensos

La exposición a sonidos fuertes es una de las causas de pérdida auditiva que mejor se puede prevenir. El riesgo no depende únicamente del volumen, sino también del tiempo durante el que permanecemos expuestos.

Cuanto más intenso sea un sonido, menor será el tiempo necesario para que pueda causar daño. La Organización Mundial de la Salud indica que un nivel de 80 decibelios puede escucharse durante un máximo aproximado de 40 horas semanales, mientras que a 90 decibelios ese tiempo se reduce a unas cuatro horas.

Para protegerte:

  • Baja el volumen de los auriculares y dispositivos electrónicos.
  • Evita escuchar música al máximo volumen.
  • Haz descansos periódicos durante sesiones de escucha prolongadas.
  • Aléjate de altavoces y otras fuentes de sonido intenso.
  • Limita el tiempo que permaneces en ambientes muy ruidosos.
  • Utiliza protección auditiva cuando no puedas evitar el ruido.

En conciertos, festivales, discotecas, talleres, fábricas o actividades con maquinaria, puede ser recomendable utilizar tapones auditivos o protectores específicos. Estos dispositivos reducen la intensidad del sonido que llega al oído.

2. No introduzcas bastoncillos ni otros objetos en el oído

Uno de los errores más habituales en el cuidado de los oídos es intentar limpiar el canal auditivo con bastoncillos, horquillas, llaves u otros objetos.

El oído dispone de un sistema natural de autolimpieza. El cerumen se desplaza progresivamente hacia la zona externa, donde puede retirarse suavemente con un paño.

Introducir un bastoncillo puede empujar el cerumen hacia el interior y favorecer la formación de un tapón. También puede dañar la piel del conducto auditivo, dejar restos de algodón o incluso lesionar el tímpano.

La OMS recomienda limpiar únicamente la parte externa del oído y no introducir objetos ni líquidos en su interior, salvo que hayan sido indicados por un profesional sanitario.

3. No intentes retirar el cerumen por tu cuenta

El cerumen no es suciedad. Se trata de una sustancia natural que ayuda a proteger el oído frente al polvo, los cuerpos extraños y determinados microorganismos.

En condiciones normales no es necesario eliminarlo. El problema aparece cuando se acumula, se endurece y provoca síntomas como:

  • Sensación de oído taponado.
  • Disminución de la audición.
  • Molestias o presión.
  • Tinnitus.
  • Picor.
  • Dificultad para utilizar correctamente los audífonos.

Cuando existe un tapón de cerumen, debe ser valorado y retirado mediante un procedimiento adecuado. Utilizar remedios caseros o introducir objetos puede empeorar la obstrucción o provocar lesiones.

4. Seca correctamente los oídos después del baño

El agua que permanece durante mucho tiempo en el conducto auditivo puede generar un entorno húmedo que favorezca la proliferación de bacterias. Esto puede provocar una otitis externa, conocida también como oído de nadador.

Después de ducharte, bañarte en la piscina o nadar en el mar:

  • Seca suavemente la parte externa con una toalla.
  • Inclina la cabeza hacia cada lado para facilitar la salida del agua.
  • No introduzcas bastoncillos ni papel dentro del oído.
  • Evita utilizar secadores directamente sobre el conducto auditivo.
  • Consulta a un profesional si la sensación de agua atrapada se repite.

Las personas con tendencia a padecer otitis externas pueden utilizar tapones de baño o moldes personalizados. Los CDC recomiendan secar bien los oídos después de nadar y contemplan el uso de tapones o moldes a medida para reducir el riesgo de oído de nadador.

Las gotas para secar los oídos no son adecuadas para todas las personas. No deben utilizarse sin recomendación profesional, especialmente cuando existen tubos de ventilación, secreciones, perforación del tímpano o antecedentes de cirugía.

5. Evita bañarte en aguas poco higiénicas

Nadar o bañarse en aguas contaminadas puede aumentar el riesgo de infecciones.

Cuando acudas a piscinas, playas, lagos u otras zonas de baño:

  • Comprueba que el agua presenta unas condiciones higiénicas adecuadas.
  • Evita bañarte cuando existan avisos sanitarios.
  • No compartas tapones auditivos.
  • Limpia y seca correctamente los protectores después de utilizarlos.
  • No nades si tienes una infección activa o secreción en el oído sin consultar antes con un médico.

La OMS incluye entre sus recomendaciones evitar nadar o lavarse en agua sucia y no compartir auriculares ni tapones con otras personas.

6. Trata las infecciones de oído lo antes posible

El dolor, la inflamación o la secreción no deben ignorarse. Las infecciones auditivas suelen tener tratamiento, pero pueden producir complicaciones cuando se mantienen durante mucho tiempo o se repiten con frecuencia.

Consulta con un profesional sanitario cuando aparezcan:

  • Dolor intenso o persistente.
  • Líquido o pus en el oído.
  • Fiebre asociada a molestias auditivas.
  • Sensación prolongada de oído taponado.
  • Disminución de la audición.
  • Mareo o problemas de equilibrio.
  • Tinnitus de aparición repentina.
  • Infecciones recurrentes.

No se recomienda aplicar aceites, alcohol, agua oxigenada u otros remedios caseros sin conocer previamente el estado del conducto auditivo y del tímpano.

Las infecciones crónicas del oído pueden acabar afectando a la audición, por lo que su detección y tratamiento tempranos resultan especialmente importantes.

7. Utiliza los medicamentos de forma responsable

Algunos medicamentos pueden tener efectos perjudiciales sobre el oído interno. Se conocen como medicamentos ototóxicos y, dependiendo del tratamiento y de la sensibilidad de cada persona, pueden relacionarse con pérdida auditiva, tinnitus o problemas de equilibrio.

Esto no significa que debas dejar de tomar un medicamento prescrito. Interrumpir un tratamiento por cuenta propia puede ser peligroso.

Cuando vayas a comenzar un tratamiento:

  • Informa al médico de tus antecedentes auditivos.
  • Comunica si ya tienes tinnitus o pérdida de audición.
  • Pregunta si es necesario realizar un seguimiento auditivo.
  • Notifica cualquier cambio repentino en tu audición.
  • No modifiques la dosis ni suspendas el tratamiento sin indicación médica.

La OMS incluye el uso racional de medicamentos entre las estrategias para prevenir la pérdida auditiva relacionada con la ototoxicidad.

8. No compartas auriculares ni tapones auditivos

Los auriculares internos y tapones están en contacto directo con el oído y pueden acumular cerumen, humedad y microorganismos.

Para utilizarlos de manera higiénica:

  • No los compartas con otras personas.
  • Límpialos siguiendo las instrucciones del fabricante.
  • Deja que se sequen completamente antes de guardarlos.
  • Sustituye las almohadillas o filtros cuando estén deteriorados.
  • No los utilices mientras tengas dolor, inflamación o secreción.

Además de la higiene, recuerda controlar el volumen y el tiempo de uso de los auriculares.

9. Realiza revisiones auditivas periódicas

La pérdida auditiva puede desarrollarse de manera gradual. Muchas personas se acostumbran a escuchar peor y no perciben el problema hasta que empieza a afectar a las conversaciones, al trabajo o a sus relaciones personales.

Una revisión auditiva permite identificar cambios que podrían pasar inadvertidos y establecer un seguimiento.

Las revisiones son especialmente recomendables para:

  • Personas expuestas habitualmente a ruido.
  • Trabajadores que utilizan maquinaria.
  • Músicos y profesionales del entretenimiento.
  • Personas que utilizan auriculares durante muchas horas.
  • Mayores de 60 años.
  • Personas con antecedentes familiares de pérdida auditiva.
  • Pacientes que reciben medicamentos potencialmente ototóxicos.
  • Personas con tinnitus o infecciones recurrentes.

La OMS recomienda realizar controles periódicos y prestar especial atención a quienes presentan factores que aumentan el riesgo de desarrollar problemas auditivos.

10. Presta atención a las primeras señales

Actuar ante los primeros síntomas puede evitar que determinados problemas empeoren.

Solicita una valoración si notas:

  • Dificultad para seguir conversaciones.
  • Necesidad frecuente de pedir que repitan.
  • Aumento del volumen del televisor.
  • Problemas para comprender en lugares ruidosos.
  • Pitidos o zumbidos persistentes.
  • Sensación recurrente de oído taponado.
  • Dolor o secreción.
  • Cambios repentinos en la audición.
  • Mareos o inestabilidad.

Una pérdida auditiva repentina, especialmente si afecta a un solo oído, debe recibir atención médica urgente. No conviene esperar a comprobar si desaparece por sí sola.

¿Se pueden prevenir todas las enfermedades auditivas?

No todas las enfermedades auditivas pueden evitarse.

Algunas pérdidas de audición están relacionadas con factores genéticos, el envejecimiento, determinadas enfermedades o alteraciones sobre las que no siempre podemos actuar. Sin embargo, sí es posible reducir numerosos riesgos relacionados con el ruido, la higiene inadecuada, las infecciones no tratadas y algunos hábitos cotidianos.

La prevención también implica detectar los problemas lo antes posible. Aunque una alteración no pueda evitarse completamente, un diagnóstico temprano puede facilitar el tratamiento, el seguimiento y la adaptación de soluciones auditivas.

Preguntas frecuentes sobre cómo prevenir enfermedades auditivas

¿Cuál es la mejor forma de prevenir la pérdida auditiva?

Una de las medidas más importantes es reducir la exposición a sonidos intensos. Conviene bajar el volumen, limitar el tiempo de escucha, alejarse de las fuentes de ruido y utilizar protección auditiva cuando sea necesario.

¿Es malo limpiarse los oídos todos los días?

No es necesario limpiar el interior de los oídos. El canal auditivo se limpia de manera natural. Basta con retirar suavemente la suciedad visible de la parte externa con un paño.

¿Los bastoncillos pueden provocar enfermedades auditivas?

Pueden favorecer la formación de tapones de cerumen, provocar pequeñas heridas en el conducto auditivo e incluso lesionar el tímpano cuando se introducen demasiado.

¿Cómo puedo prevenir una otitis después de nadar?

Seca bien la parte externa del oído, inclina la cabeza para facilitar la salida del agua y no introduzcas objetos en el canal. Si padeces otitis con frecuencia, consulta sobre el uso de tapones o moldes de baño personalizados.

¿Los auriculares pueden dañar la audición?

El problema no es únicamente utilizar auriculares, sino hacerlo con un volumen demasiado alto y durante periodos prolongados. Reducir la intensidad, realizar descansos y evitar competir con el ruido ambiental ayuda a disminuir el riesgo.

¿Cada cuánto tiempo debo revisar mi audición?

La frecuencia depende de la edad, los antecedentes y la exposición al ruido. Las personas con factores de riesgo o con síntomas deberían realizar controles con mayor regularidad siguiendo las recomendaciones del profesional.

Protege hoy la audición que necesitarás mañana

Saber cómo prevenir enfermedades auditivas permite incorporar pequeños hábitos con un gran impacto a largo plazo. Protegerse del ruido, mantener una higiene adecuada, evitar remedios caseros y acudir a una revisión ante cualquier cambio son medidas esenciales para cuidar los oídos.

En Biacustic podemos evaluar tu capacidad auditiva, detectar posibles alteraciones y recomendarte las medidas de protección o las soluciones más adecuadas para tus necesidades.

Si hace tiempo que no revisas tu audición o has notado algún cambio al escuchar, solicita una valoración auditiva.

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