10 agosto 2026
La salud auditiva puede verse afectada por numerosos factores: la exposición prolongada al ruido, una higiene inadecuada, las infecciones, la entrada frecuente de agua en el oído o el uso incorrecto de determinados medicamentos.
Aunque no todas las alteraciones del oído pueden evitarse, adoptar algunos hábitos cotidianos permite reducir considerablemente el riesgo de sufrir diferentes problemas auditivos. Por eso, saber cómo prevenir enfermedades auditivas es fundamental para conservar una buena audición durante todas las etapas de la vida.
Protegerse del ruido, evitar introducir objetos en el canal auditivo, tratar las infecciones a tiempo y realizar revisiones periódicas son algunas de las medidas más importantes para cuidar los oídos.
Cuando hablamos de enfermedades auditivas comunes, nos referimos a diferentes alteraciones que pueden afectar al oído externo, al oído medio, al oído interno o al sistema encargado de transmitir y procesar el sonido.
Entre los problemas auditivos más habituales se encuentran:
Algunas de estas alteraciones pueden tratarse con relativa facilidad cuando se detectan pronto. Sin embargo, otras pueden provocar daños permanentes en la audición. La Organización Mundial de la Salud señala que las infecciones crónicas, la exposición a sonidos intensos y determinados medicamentos se encuentran entre las causas que pueden producir pérdida auditiva.
La prevención auditiva no requiere realizar acciones complicadas. En muchas ocasiones basta con modificar determinados hábitos que repetimos de forma automática.
Estas son las principales recomendaciones para cuidar la salud de los oídos.
La exposición a sonidos fuertes es una de las causas de pérdida auditiva que mejor se puede prevenir. El riesgo no depende únicamente del volumen, sino también del tiempo durante el que permanecemos expuestos.
Cuanto más intenso sea un sonido, menor será el tiempo necesario para que pueda causar daño. La Organización Mundial de la Salud indica que un nivel de 80 decibelios puede escucharse durante un máximo aproximado de 40 horas semanales, mientras que a 90 decibelios ese tiempo se reduce a unas cuatro horas.
Para protegerte:
En conciertos, festivales, discotecas, talleres, fábricas o actividades con maquinaria, puede ser recomendable utilizar tapones auditivos o protectores específicos. Estos dispositivos reducen la intensidad del sonido que llega al oído.
Uno de los errores más habituales en el cuidado de los oídos es intentar limpiar el canal auditivo con bastoncillos, horquillas, llaves u otros objetos.
El oído dispone de un sistema natural de autolimpieza. El cerumen se desplaza progresivamente hacia la zona externa, donde puede retirarse suavemente con un paño.
Introducir un bastoncillo puede empujar el cerumen hacia el interior y favorecer la formación de un tapón. También puede dañar la piel del conducto auditivo, dejar restos de algodón o incluso lesionar el tímpano.
La OMS recomienda limpiar únicamente la parte externa del oído y no introducir objetos ni líquidos en su interior, salvo que hayan sido indicados por un profesional sanitario.
El cerumen no es suciedad. Se trata de una sustancia natural que ayuda a proteger el oído frente al polvo, los cuerpos extraños y determinados microorganismos.
En condiciones normales no es necesario eliminarlo. El problema aparece cuando se acumula, se endurece y provoca síntomas como:
Cuando existe un tapón de cerumen, debe ser valorado y retirado mediante un procedimiento adecuado. Utilizar remedios caseros o introducir objetos puede empeorar la obstrucción o provocar lesiones.
El agua que permanece durante mucho tiempo en el conducto auditivo puede generar un entorno húmedo que favorezca la proliferación de bacterias. Esto puede provocar una otitis externa, conocida también como oído de nadador.
Después de ducharte, bañarte en la piscina o nadar en el mar:
Las personas con tendencia a padecer otitis externas pueden utilizar tapones de baño o moldes personalizados. Los CDC recomiendan secar bien los oídos después de nadar y contemplan el uso de tapones o moldes a medida para reducir el riesgo de oído de nadador.
Las gotas para secar los oídos no son adecuadas para todas las personas. No deben utilizarse sin recomendación profesional, especialmente cuando existen tubos de ventilación, secreciones, perforación del tímpano o antecedentes de cirugía.
Nadar o bañarse en aguas contaminadas puede aumentar el riesgo de infecciones.
Cuando acudas a piscinas, playas, lagos u otras zonas de baño:
La OMS incluye entre sus recomendaciones evitar nadar o lavarse en agua sucia y no compartir auriculares ni tapones con otras personas.
El dolor, la inflamación o la secreción no deben ignorarse. Las infecciones auditivas suelen tener tratamiento, pero pueden producir complicaciones cuando se mantienen durante mucho tiempo o se repiten con frecuencia.
Consulta con un profesional sanitario cuando aparezcan:
No se recomienda aplicar aceites, alcohol, agua oxigenada u otros remedios caseros sin conocer previamente el estado del conducto auditivo y del tímpano.
Las infecciones crónicas del oído pueden acabar afectando a la audición, por lo que su detección y tratamiento tempranos resultan especialmente importantes.
Algunos medicamentos pueden tener efectos perjudiciales sobre el oído interno. Se conocen como medicamentos ototóxicos y, dependiendo del tratamiento y de la sensibilidad de cada persona, pueden relacionarse con pérdida auditiva, tinnitus o problemas de equilibrio.
Esto no significa que debas dejar de tomar un medicamento prescrito. Interrumpir un tratamiento por cuenta propia puede ser peligroso.
Cuando vayas a comenzar un tratamiento:
La OMS incluye el uso racional de medicamentos entre las estrategias para prevenir la pérdida auditiva relacionada con la ototoxicidad.
Los auriculares internos y tapones están en contacto directo con el oído y pueden acumular cerumen, humedad y microorganismos.
Para utilizarlos de manera higiénica:
Además de la higiene, recuerda controlar el volumen y el tiempo de uso de los auriculares.
La pérdida auditiva puede desarrollarse de manera gradual. Muchas personas se acostumbran a escuchar peor y no perciben el problema hasta que empieza a afectar a las conversaciones, al trabajo o a sus relaciones personales.
Una revisión auditiva permite identificar cambios que podrían pasar inadvertidos y establecer un seguimiento.
Las revisiones son especialmente recomendables para:
La OMS recomienda realizar controles periódicos y prestar especial atención a quienes presentan factores que aumentan el riesgo de desarrollar problemas auditivos.
Actuar ante los primeros síntomas puede evitar que determinados problemas empeoren.
Solicita una valoración si notas:
Una pérdida auditiva repentina, especialmente si afecta a un solo oído, debe recibir atención médica urgente. No conviene esperar a comprobar si desaparece por sí sola.
No todas las enfermedades auditivas pueden evitarse.
Algunas pérdidas de audición están relacionadas con factores genéticos, el envejecimiento, determinadas enfermedades o alteraciones sobre las que no siempre podemos actuar. Sin embargo, sí es posible reducir numerosos riesgos relacionados con el ruido, la higiene inadecuada, las infecciones no tratadas y algunos hábitos cotidianos.
La prevención también implica detectar los problemas lo antes posible. Aunque una alteración no pueda evitarse completamente, un diagnóstico temprano puede facilitar el tratamiento, el seguimiento y la adaptación de soluciones auditivas.
Una de las medidas más importantes es reducir la exposición a sonidos intensos. Conviene bajar el volumen, limitar el tiempo de escucha, alejarse de las fuentes de ruido y utilizar protección auditiva cuando sea necesario.
No es necesario limpiar el interior de los oídos. El canal auditivo se limpia de manera natural. Basta con retirar suavemente la suciedad visible de la parte externa con un paño.
Pueden favorecer la formación de tapones de cerumen, provocar pequeñas heridas en el conducto auditivo e incluso lesionar el tímpano cuando se introducen demasiado.
Seca bien la parte externa del oído, inclina la cabeza para facilitar la salida del agua y no introduzcas objetos en el canal. Si padeces otitis con frecuencia, consulta sobre el uso de tapones o moldes de baño personalizados.
El problema no es únicamente utilizar auriculares, sino hacerlo con un volumen demasiado alto y durante periodos prolongados. Reducir la intensidad, realizar descansos y evitar competir con el ruido ambiental ayuda a disminuir el riesgo.
La frecuencia depende de la edad, los antecedentes y la exposición al ruido. Las personas con factores de riesgo o con síntomas deberían realizar controles con mayor regularidad siguiendo las recomendaciones del profesional.
Saber cómo prevenir enfermedades auditivas permite incorporar pequeños hábitos con un gran impacto a largo plazo. Protegerse del ruido, mantener una higiene adecuada, evitar remedios caseros y acudir a una revisión ante cualquier cambio son medidas esenciales para cuidar los oídos.
En Biacustic podemos evaluar tu capacidad auditiva, detectar posibles alteraciones y recomendarte las medidas de protección o las soluciones más adecuadas para tus necesidades.
Si hace tiempo que no revisas tu audición o has notado algún cambio al escuchar, solicita una valoración auditiva.
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