7 octubre 2026
Te levantas con la nariz congestionada, la garganta irritada y, de repente, notas que oyes como si estuvieras debajo del agua. Tener el oído taponado por un resfriado es una de las molestias más habituales en otoño e invierno, y también una de las más incómodas: las voces suenan lejanas, tu propia voz retumba y tienes la sensación constante de que algo «bloquea» el oído.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, es algo pasajero. En este artículo te contamos por qué ocurre, qué puedes hacer en casa para aliviarlo y qué señales indican que conviene que te revise un profesional.
La clave está en la trompa de Eustaquio, un pequeño conducto que conecta el oído medio con la parte de atrás de la nariz y la garganta. Su función es equilibrar la presión a ambos lados del tímpano y permitir que drenen los líquidos del oído. Normalmente se abre sin que te des cuenta cada vez que tragas o bostezas.
Cuando estás resfriado, la mucosa de la nariz y la garganta se inflama y se produce más moco. Esa inflamación puede alcanzar la trompa de Eustaquio, que deja de abrirse con normalidad. Como resultado, la presión dentro del oído medio no se equilibra, el tímpano no vibra como debería y aparece esa molesta sensación de taponamiento.
Puede afectar a un solo oído o a los dos, y a menudo empeora por la mañana o al tumbarte.
Lo habitual es que la sensación mejore a medida que el resfriado remite, en cuestión de días. Sin embargo, es bastante común que el taponamiento se mantenga una o dos semanas después de que hayan desaparecido los mocos, mientras la trompa de Eustaquio recupera su funcionamiento normal. Si se alarga más allá de ese tiempo, lo recomendable es consultarlo.
Aunque no existe un truco mágico, sí hay gestos sencillos que ayudan a que la trompa de Eustaquio se abra y a reducir la congestión. Estos son los más útiles:
Cada vez que tragas o bostezas, los músculos que rodean la trompa de Eustaquio la abren ligeramente. Masticar chicle, chupar un caramelo o beber pequeños sorbos de agua favorece ese movimiento y puede ayudarte a notar el clásico «clic» que destapa el oído.
Limpiar la nariz con suero fisiológico o agua de mar ayuda a eliminar mocos y a reducir la inflamación de la zona por donde se abre la trompa. Es un remedio sencillo, seguro y que puedes repetir varias veces al día.
El aire húmedo ayuda a fluidificar las mucosidades. Una ducha caliente o un humidificador en la habitación pueden darte bastante alivio. Si haces vahos con agua caliente, ten mucho cuidado para evitar quemaduras, sobre todo si hay niños cerca.
Consiste en tapar la nariz con los dedos, cerrar la boca y soplar muy suavemente, como si quisieras hinchar las mejillas. Si funciona, notarás cómo se destapa el oído. Es importante no soplar con fuerza y no repetirla una y otra vez. Si tienes dolor de oído o sospechas una infección, mejor no la hagas.
Una compresa o un paño tibio (nunca caliente) sobre la oreja durante unos minutos puede aliviar la sensación de presión y la molestia.
Usar una almohada extra ayuda a que la mucosidad drene mejor durante la noche y a que no te levantes con el oído más taponado.
Mantenerte bien hidratado ayuda a que el moco sea más fluido, y el descanso favorece que el resfriado pase antes. Cuanto antes se resuelva la congestión, antes se destapará el oído.
Los sprays descongestionantes nasales pueden ayudar, pero solo deben usarse durante unos pocos días, ya que su uso prolongado puede empeorar la congestión (efecto rebote). Además, no todos son adecuados si tienes la tensión alta, estás embarazada o son para niños. Pide consejo a tu farmacéutico o a tu médico.

La mayoría de las veces el oído se destapa solo, pero hay situaciones en las que conviene que lo revise un médico o un otorrino:
Además, si una vez superado el resfriado sigues teniendo la sensación de que no oyes igual que antes, una revisión auditiva permite comprobar si tu audición ha vuelto a la normalidad o si hay algo más que valorar.
Ambos dan una sensación parecida, pero hay algunas pistas para diferenciarlos. El oído taponado por resfriado coincide con la congestión nasal y suele acompañarse de chasquidos al tragar. El tapón de cera, en cambio, no tiene relación con los mocos, a menudo aparece de golpe después de la ducha o de un baño y no mejora al tragar ni al bostezar. Ante la duda, un profesional puede mirar el oído en pocos minutos y salir de dudas.
Sí. Es muy común que la sensación de taponamiento dure unos días, e incluso una o dos semanas, después de que haya desaparecido la congestión. Si se prolonga más, conviene consultarlo.
Sí, puede provocar una pérdida de audición leve y temporal mientras la trompa de Eustaquio no funciona bien. Lo normal es que la audición se recupere al resolverse el resfriado. Si no es así, es recomendable hacerse una revisión.
Si puedes evitarlo, mejor. Si no, mastica chicle o bebe agua durante el despegue y el aterrizaje, y consulta con tu farmacéutico o médico si te conviene usar algún descongestionante antes del vuelo.
Si después de un resfriado sigues notando el oído taponado o tienes la sensación de que oyes peor, en Biacustic, tu centro auditivo en Móstoles, te ayudamos a salir de dudas. Realizamos un estudio auditivo gratuito para comprobar el estado de tu audición y orientarte sobre los siguientes pasos. Pide tu cita y cuida tus oídos.
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