24 marzo 2026
Seguramente has acudido alguna vez a un centro auditivo y te han dado un informe con una audiometría para que lo compartas con la familia. En este post te vamos a explicar qué es, que tienes que saber sobre estas pruebas que recoge y cómo interpretarla.
Una audiometría o audiograma es un gráfico en el que se describe la capacidad auditiva de una persona de manera detallada. Lo componen dos gráficos en color azul y rojo que representan los dos oídos.
En este audiograma se detalla el umbral de audición en varias frecuencias, lo más habitual es entre 125Hz y 8000Hz.
La audiometría es una prueba fundamental para evaluar la capacidad auditiva de una persona y detectar posibles alteraciones en la percepción de los sonidos. Gracias a esta exploración, los especialistas pueden identificar pérdidas auditivas leves, moderadas o severas, así como determinar si el problema afecta a uno o ambos oídos.
Esta prueba permite conocer con precisión cuáles son las frecuencias que una persona escucha correctamente y cuáles presentan dificultades. La información obtenida es esencial para diagnosticar problemas auditivos, valorar la necesidad de utilizar audífonos o realizar un seguimiento de la evolución de la audición a lo largo del tiempo.
Además, la audiometría resulta especialmente recomendable para personas expuestas a ambientes ruidosos, mayores de 60 años, trabajadores de sectores industriales o cualquier persona que note dificultades para seguir conversaciones o escuchar determinados sonidos.
Existen diferentes tipos de audiometría según el objetivo del estudio y la información que se desea obtener sobre la capacidad auditiva del paciente. Muchas de ellas te pueden ayudar a saber como prevenir la pérdida auditiva:
Es la prueba más habitual. Evalúa la capacidad para escuchar sonidos de distintas frecuencias e intensidades mediante auriculares. Los resultados se representan posteriormente en un audiograma.
Analiza la capacidad para comprender palabras y frases. Permite conocer cómo afecta una pérdida auditiva a la comprensión del habla en situaciones reales.
Mide la audición utilizando auriculares para determinar cómo percibe el sonido el sistema auditivo completo.
Se realiza mediante un vibrador colocado detrás de la oreja que transmite el sonido directamente al oído interno. Esta prueba ayuda a identificar si la pérdida auditiva tiene origen conductivo o neurosensorial.
La combinación de estas pruebas permite obtener una visión completa del estado de salud auditiva del paciente.
El audiograma se realiza en base a los resultados de una prueba de tonos puros, tu audioprotesista te presentará unos tonos a través de unos auriculares, a diferentes frecuencias e intensidades, debes señalar la intensidad en que notas el tono en cada frecuencia que se tenga que evaluar.
Durante la prueba se van registrando los resultados, señalando con círculos rojos al oído derecho y con aspas azules el oído izquierdo.
Este audiograma de la vía aérea recoge sólo una de las pruebas que se hacen para evaluar tu audición y que forma parte de un estudio auditivo completo.
Tu audioprotesista te explicará de manera detallada el resultado de la audiometría y el estado de tu audición, allí puedes acudir con quien consideres, pero si tienes la necesidad de explicarlo en un entorno diferente, te vamos a ayudar.
La mayoría de las conversaciones fluyen en frecuencias de entre los 250Hz y los 6000Hz e intensidades de entre 45dB y 65dB. Pero no debemos olvidar que el habla, que es la capacidad de comunicarse, es específica y diferente en cada persona.
Realmente no existe un audiograma normal, dado que la capacidad auditiva de cada persona es diferente, pero los especialistas de la audición entendemos que un audiograma normal es el que no presenta pérdida auditiva.
Un umbral auditivo de entre 0 dB y 25 dB se considera que no presenta pérdida auditiva.
Cuando un audiograma presenta valores en varias frecuencias por encima de 25 dB, se considera que representa una pérdida auditiva, en mayor o menor medida, en función de la intensidad que necesite el paciente para detectar los tonos.
Con los tonos puros evaluamos el umbral auditivo de la vía aérea, el de la vía ósea a través de una diadema colocada en el hueso mastoides, y por último, el umbral de disconfort, que se realiza emitiendo tonos de alta intensidad, es decir, a un volumen muy fuerte, para evaluar la molestia. Esta última prueba solo se realiza en el caso de que tu audioprotesista valore la necesidad de adaptar una solución auditiva.
Recuerda que las audiometrías de tonos puros son pruebas subjetivas.
El audiograma, por sí solo, no determina el tipo de pérdida auditiva que puedas tener, sólo muestra el nivel de audición. Para identificar el tipo de pérdida como la pérdida auditiva neurosensorial, la conductiva o la mixta, tu audioprotesista complementará este audiograma con otros y otra serie de pruebas para complementar el estudio de tu audición.
Muchas personas esperan demasiado tiempo antes de revisar su audición. Sin embargo, una detección temprana permite actuar antes de que la pérdida auditiva afecte significativamente a la calidad de vida.
Se recomienda realizar una audiometría cuando aparecen síntomas como:
También es aconsejable realizar revisiones auditivas periódicas a partir de los 50 años, incluso cuando no existan síntomas evidentes.
Una de las dudas más frecuentes es si la audiometría resulta molesta o requiere algún tipo de preparación especial.
La respuesta es no. Se trata de una prueba totalmente indolora, segura y no invasiva. Durante la exploración, el paciente únicamente debe escuchar una serie de sonidos y responder cuando los percibe.
La prueba suele durar entre 15 y 30 minutos y puede realizarse tanto en adultos como en niños. Además, los resultados se obtienen de forma inmediata, permitiendo al especialista explicar el estado de la audición y recomendar los siguientes pasos si fuera necesario.
Si te has realizado una audiometría y quieres que te ayudemos a interpretar los resultados, te puedes poner en contacto con nosotros.
Significa que la capacidad auditiva se encuentra dentro de los valores considerados normales y que los sonidos se perciben correctamente en las diferentes frecuencias analizadas.
En adultos sin síntomas se recomienda realizar revisiones periódicas cada uno o dos años. En personas con pérdida auditiva, exposición al ruido o mayores de 60 años, puede ser aconsejable una frecuencia mayor.
La audiometría permite evaluar la capacidad auditiva, pero en algunos casos puede complementarse con otras pruebas para estudiar determinadas patologías del oído medio o interno.
La audiometría tonal mide la capacidad para escuchar sonidos de diferentes frecuencias, mientras que la verbal evalúa la comprensión del habla y las palabras.
Sí. Las revisiones preventivas ayudan a detectar alteraciones auditivas en fases tempranas, incluso antes de que los síntomas sean evidentes.
El especialista valorará el tipo y grado de pérdida auditiva y propondrá la solución más adecuada, que puede incluir seguimiento, tratamiento médico o adaptación de audífonos.
En Biacustic cuidamos de tu salud auditiva.
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